Un órdago es el envite máximo del mus: apostar en un solo lance todos los tantos que faltan para ganar el juego. Si la pareja rival lo quiere, se enseñan las cartas en ese momento y quien gane ese lance se lleva el juego entero, vaya como vaya el marcador. Si no lo quiere, quien lo echó cobra como cualquier envite rechazado y la mano sigue. La palabra viene del euskera hor dago, «ahí está».
¿Qué significa «órdago»?
El Diccionario de la RAE da a «órdago» una sola acepción, la del mus: el envite en el que se juega todo. Su origen, según el mismo diccionario, es el vasco hor dago, que significa «ahí está». La imagen se entiende sola: tiras el órdago y es como poner las cartas sobre la mesa. Ahí está; a ver quién lo quiere.
Además, la RAE recoge la locución coloquial «de órdago», que ha salido del tapete y se usa en toda España. Hablamos de ella al final.
Y sí: de esta palabra sale el nombre de Órdago.
¿Cómo se echa un órdago?
Basta con decir «órdago» cuando te toca hablar. Se puede echar:
- En cualquier lance: grande, chica, pares, juego o punto. Por eso se oye «órdago a la grande» u «órdago a pares».
- Directo, en lugar del primer envite: «Órdago».
- Como respuesta a un envite o a un reenvite del rival: «envido» — «órdago».
Sólo puede echarlo quien puede hablar en ese lance. Si no llevas pares, no envidas a pares, y por tanto tampoco echas órdago a pares; lo mismo con el juego. Y como el órdago ya es la apuesta máxima, no se puede subir: a un órdago sólo se le contesta «quiero» o «no quiero».
Si los dos rivales dicen cosas distintas, en la mayoría de mesas manda el «quiero» sobre el «no quiero». Si tu compañero lo quiere, lo has querido tú también.
Si quieres repasar todo lo que se puede decir antes de llegar al órdago, lo tienes en los envites del mus.
¿Qué pasa si se quiere el órdago?
En cuanto alguien dice «quiero», se acaba la mano:
- Los cuatro enseñan las cartas. No se juegan los lances que faltaban.
- Se mira sólo el lance del órdago. Si fue a la grande, gana la pareja con la carta más alta; si fue a juego, la que tenga mejor juego.
- Gana la pareja, no el jugador. Da igual quién echó el órdago: si tu compañero tiene la mejor jugada, el juego es vuestro. Por eso hay órdagos que echa el que lleva malas cartas, después de ver la seña de su pareja.
- Los empates los gana la mano, o quien esté más cerca de ella, como en cualquier lance.
- Ese juego se acaba ahí. Lo que estuviera envidado en otros lances no se cobra, y el marcador del juego deja de importar: quien gana el órdago se apunta el juego.
Con una 31 siendo mano, un órdago al juego no se pierde nunca: no hay jugada mejor y el empate lo ganas tú. La excepción es donde vale «la Real», la 31 de tres sietes y una figura que en algunas zonas gana a cualquier juego.
¿Y si no se quiere?
Si nadie lo quiere, quien echó el órdago gana ese lance y cobra en el momento:
- Si el órdago fue el primer envite, cobra el deje: 1 tanto.
- Si fue una respuesta, cobra lo que estaba querido antes. Por ejemplo: «envido» — «cinco más» — «órdago» — «no quiero». La pareja que echó el órdago cobra los 7 tantos que ya había en el lance (los 2 del envido más los 5 que subió el rival).
Después la mano sigue con el siguiente lance como si nada.
¿Es lo mismo un órdago que envidar «todas»?
No siempre, y conviene aclararlo en la mesa. Si envidas exactamente los tantos que te faltan («envido treinta») y te los quieren, ese envite se cobra al final de la mano, cuando se cuentan los tantos, en el orden de los lances. Por el camino puede pasar que la otra pareja llegue antes a 40 con la grande o la chica. En el órdago, en cambio, se enseñan las cartas al momento.
En muchas mesas decir «todas» se toma como órdago, pero hay reglamentos, como el de la asociación aragonesa, que dicen expresamente que no lo es. Si alguien dice «todas», pregunta antes de contestar. Cómo se cuenta al final de la mano lo tienes en cómo se cuentan los tantos.
¿Cuándo conviene echar un órdago?
El órdago es una herramienta, no un arrebato. Hay tres situaciones claras en las que tiene sentido:
1. Cuando la jugada es casi segura. Fíjate en cómo cambia una misma 31 según el puesto, calculado con el motor de probabilidades de Órdago con las cartas recién repartidas:
| Puesto | Grande | Chica | Pares | Juego |
|---|---|---|---|---|
| Mano | 50% | 6% | 0% | 100% |
| Segundo | 50% | 5% | 0% | 92% |
| Tercero | 49% | 5% | 0% | 85% |
| Postre | 49% | 5% | 0% | 78% |
Siendo mano, la 31 gana el juego siempre. La misma mano de postre lo gana el 78 % de las veces tú solo: algo más de una vez de cada cinco lo pierdes, y con él el juego entero. Por eso un órdago al juego de mano con 31 es de cajón, y de postre ya es una apuesta. Puedes probar cualquier mano en la calculadora de probabilidades.
2. Cuando el marcador lo pide. Si los rivales están a punto de salir (les falta un amarraco o menos) y a vosotros os queda mucho, cada mano normal os acerca a perder. Un órdago con una jugada decente os da una oportunidad entera de darle la vuelta. Al revés que los tantos sueltos, el órdago no entiende de marcador.
3. Como farol, con cabeza. Un órdago con malas cartas funciona si el rival tiene motivos para temerlo: si has cortado el mus, si tu compañero ha hecho una seña que han visto, o si llevan toda la partida rechazando envites. Si lo quieren, lo pierdes casi seguro.
¿Cuándo no conviene?
- Cuando vas ganando con holgura. Si te faltan pocos tantos y al rival muchos, el órdago le regala al rival la única forma de remontar de golpe.
- Con jugadas buenas pero batibles. Unas medias de caballos o un 32 de postre ganan muchas manos, pero no tantas como para jugarse el juego entero.
- Cuando el rival lo está deseando. Si su pareja ha cortado el mus y te ha envidado fuerte, lo normal es que tengan con qué querer.
- Por orgullo. El órdago echado para no «rajarse» es el más caro del mus. Hay más sobre esto en los consejos para ganar al mus.
«De órdago»: la expresión fuera del tapete
Del mus, la palabra pasó a la calle. «De órdago» se dice de algo excelente, extraordinario o fuera de lo normal: una cena de órdago, una tormenta de órdago, un resfriado de órdago. Vale para lo bueno y para lo malo, siempre que sea grande. Y la frase «echar un órdago» se usa también fuera del mus para un desafío a todo o nada: plantarse y jugárselo todo a una carta.
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra órdago?
Del euskera «hor dago», que significa «ahí está». La RAE lo recoge con ese origen y con un único significado, el del mus.
¿Se puede echar un órdago en cualquier lance?
Sí: a grande, a chica, a pares, a juego o al punto. En pares y juego sólo puede echarlo quien lleve pares o juego, porque sin ellos no se habla en ese lance.
¿Cuánto se cobra si no te quieren el órdago?
Si fue el primer envite del lance, 1 tanto de deje. Si respondía a un envite del rival, lo que ya estaba apostado antes del órdago.
¿Qué significa «de órdago»?
Es una expresión coloquial para algo excelente o fuera de lo común, para bien o para mal: una fiesta de órdago, un catarro de órdago.
¿Quién gana el órdago si lo echa el que tiene peores cartas?
Gana la pareja con la mejor jugada en ese lance, la tenga quien la tenga. Si tu compañero lleva mejores cartas que los rivales, el juego es vuestro aunque tú no tuvieras nada.



